Encontró negativos en su casa, en un cajón, negativos que pueden llegar a tener 5 años, quizás más. Y junto a los negativos encontró una hoja, en ella un poema. Dejó los negativos y el poema a un costado del escritorio, se sirvió un poco más de vino, se sentó. Un cajón puede llegar a contener miles de imágenes, pensó en eso, toda una vida. Recordó entonces una instalación de un artista que presenció años atrás en un museo, se trataba de 4 paredes formando un pequeño cuarto, la luz tenue se combinaba con una textura transparente que cubría las paredes y dejaba entrever una imagen interferida de los objetos que sobre ella colgaban: papeles, cartas, escritos, fotos, folletos, invitaciones, tarjetas... Objetos que el autor había guardado a lo largo de su vida, objetos que en sí mismos eran una vida, la vie impossible de Christian Boltanski*.
Un cajón es una cámara oscura que se descubre esporádicamente, permitiendo que el haz de luz entre y así se plasman instantes de nuestras vidas, instantes que pueden durar muchas otras vidas, como es el caso de una foto, el caso de una carta, y muchos otros casos también.
Entonces volvamos, él encontró negativos dentro de un cajón, negativos que intuyó, fueron tomados algo así como 5 años atrás, quizás más. Y junto a los negativos un poema. Por un momento se le ocurrió volver a dejar todo en ese mismo lugar, como algo que se expande y luego se contrae con un movimiento exactamente opuesto. Quizás dentro de otros 5 años sea el momento, ¿Por qué ahora? ¿Por qué? Se preguntó, algo intuía... Pero por el otro lado sabía que ya no tenía escapatoria, algo lo había llevado hasta ahí y a partir de entonces se enfrentaba a una serie de sucesos que le serían inevitables.
Se puso de pie, miró el reloj, eran pasadas las 7 de la tarde. leyó el poema:
tomé fotografías de ella
para ver si es que podía escribir algo
escribir de ella a partir de
ella, escribir su nombre.
le tomé fotografías a ella
quieta, en silencio
apenas dijo nada
y entonces no pude contenerme
quise saber mas, quise saberlo todo
de ella que apenas me dijo su nombre.
Agarró los negativos, dejó la copa y se dirigió a la sala que utilizaba de cuarto oscuro para revelado. puso un disco, su favorito para la sala oscura, Suburban Light de The Clientele. Allí dentro estuvo alrededor de dos horas,
dos horas. La luz roja a través de los negativos
la música a través de su cuerpo,
lo llevaban y lo traían de vuelta de sueños
sueños que se confundían en recuerdos
recuerdos que se confundían en fantasías.
Fantasías, pronunció la palabra fantasías y una lagrima cayó sobre el papel de revelado. Mierda dijo y a partir de ese momento todo se volvió más y más vertiginoso. Él se vio repentinamente torpe, derramó uno de los líquidos, se equivocó en los tiempos de exposición, olvidó una foto dentro del revelador, fue hacía una esquina de la sala, volvió a la mesada, volvió a alejarse. Arrinconado finalmente se dejo caer, se acurruco entre el suelo y las dos paredes y dijo: 5 años atrás / un hombre y una mujer en una ciudad extranjera / otro idioma / otro mar / otro otoño.
Despertó una hora después, volvió a sentir el espacio, volvió a sentir la música y con ella el paso del tiempo. Al abrir los ojos se encontró en aquel mismo rincón del cuarto oscuro, en el otro extremo algunas fotos colgaban esperando ser vistas por primera vez. Tienen vida propia los objetos, van y vienen hacía nosotros siempre diciendo algo diferente, algo nuevo, algo que nunca antes nos dijeron… Tomo una de las fotos, la miro, sorprendido, como si recién entonces se estuviese dando cuenta que una hora antes había estado haciendo esas copias. Recordó con ello también su desesperación, su caída y se le vinieron entonces algunas imágenes, un sueño que poco a poco se esfumaba hasta que se confundió con la música y se perdió en algún lugar de este mundo en una combinación bellísima de imágenes, melodías y letras.
Las fotografías blanco y negro mostraban una mujer sobre un sillón, desnuda, en una pose muy relajada, natural, hermosa, a la derecha del sillón un ventilador de pie que parecía estar en movimiento. La mujer miraba hacia abajo, en otras hacia el costado, sólo en una de las fotos miraba hacia la cámara y es esta la que le impactó fuertemente. Sintió escalofrío recorriéndolo, sintió nuevamente lagrimas cayendo sobre el papel. La mujer desafiante miraba a la cámara pero en sus ojos se descubría cierta tristeza, tristeza que escondía dentro suyo y la fotografía la encontraba justo en cierto instante de descuido, dejándola desnuda, completamente, junto a una habitación, un sillón y un ventilador. Ella y una tristeza profunda yacían en el medio de la nimiedad del mundo. Esa fotografía decían lo indecible de algún instante pasado. Él entonces recordó todo, recordó a la mujer, también su nombre y pudo sentir súbitamente en el pecho todo aquello que esa mujer no le había dicho
y así también todo aquello que él había callado.
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link a música para cuartos oscuros:
http://drop.io/lavieimposs/asset/lavieimpossible-zip
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*Christian Boltanski
http://en.wikipedia.org/wiki/Christian_Boltanski
“Mi idea era que cuando un aficionado hace una fotografía, no busca mostrar la realidad que tiene delante, sino que busca reproducir una imagen que ya existe en su mente y que es una especie de modelo que viene, muy a menudo, de la pintura del siglo XIX. Los temas son el bello jardín, la comida del bebé, la familia… son cosas totalmente clásicas. Entonces me interesaba hacer fotografías, no sólo tener una mirada, una visión sociológica, sino hacer yo también fotografías, hacer las fotografías, las más lindas posible y también las más estúpidas, de esas fotografías que cualquiera podría haber tomado. Esa es una obra que hice en el 75. De manera más general, pienso que el espectador no debe nunca descubrir algo, lo que debe hacer es reconocer algo. Pienso que uno puede comprender lo que le rodea tan sólo porque uno lo puede reconocer.”







Edward Hopper - Summer Interior















